Showing posts with label Sujeto. Show all posts
Showing posts with label Sujeto. Show all posts

Monday, 23 June 2008

Slavoj Žižek: "La opción obligada de la libertad”

La opción obligada de la libertad

El punto fundamental de esta sección es comprender a cabalidad el tema de la elección forzada. Zizek a partir de las lecturas de Lacan concluye que la noción de “libre elección” es un imposible-real, una Elección Forzada, donde uno es libre de elegir siempre y cuando elija lo correcto [desde el paradigma del poder si se entiende bien]. En pocas palabras, es escoger lo que ya se nos es dado.

La construcción del sujeto psicótico justamente viene a partir del sujeto que piensa ser libre de esta paradoja, de esta posición de no poder escoger. Pero también la paradoja se halla en el tema del amor, no solo entre personas sino a un país. Zizek se pregunta, si se nos ordena amar a un país cómo puede funcionar si a priori el amor ha de ser libre? Pero si me mentalizo a ser libre, y buscar qué país amar, tampoco esto funcionaría a cabalidad. En resumen, el amor es una paradoja pues es una opción libre pero nunca en el presente sino de manera retroactiva.

Posteriormente, el autor se enfoca en la idea del Mal que a partir de Kant obtiene un carácter ético, un “asunto de principio”, una suerte de elección personal. Es así que Schnelling luego lleva más allá la idea kantiana y llega a implantar la diferenciación entre la libertad y conciencia. En otras palabras, el mal sería la consecuencia de la libertad del sujeto, de su decisión. No obstante, antes de nuestras decisiones conscientes, se halla una inconsciente. Esta decisión inconsciente del Mal está ligada a lo que Schnelling entiende como la “culpa excesiva”, de una culpa infundada e irracional. Un sentimiento de ser culpable de cosas que no pendan de nuestra decisión consciente.

“El carácter básico de todo ser humano es el resultado de una elección original, eterna, una decisión hecha desde siempre, aunque nunca tuvo lugar en la realidad temporal”.


Zizek entonces liga las ideas de Schnelling con lo Real lacaniano, en tanto lo Real es un “acto que nunca tuvo lugar” pero que permite a posteriori “explicar el estado actual de las cosas”.


Coincidentia oppositorum

Toda esta sección va a plantear una comprensión de lo Real. Por un lado, como una espacio que se resiste a ser simbolizado pero al mismo tiempo, un imposible de atrapar en su “naturaleza positiva”, es decir una falla en la simbolización de lo que se sólo se puede hablar a posteriori.

Entre las definiciones de lo Real lacaniano, podemos señalar éstas como las más importantes:

  • Lo Real es la plenitud de la presencia inerte, es decir, nada falta en lo Real. Pero al mismo tiempo, lo Real es un agujero, una apertura al orden simbólico. Lo Real es una encarnación de la falta, del vacío. Esto nos lleva al objeto sublime lacaniano, aquel al que no podemos acercarnos demasiado pues de lo contrario le quitaremos el velo fantasmático y veremos en su nada.
  • Lo Real no puede ser inscrito pero al mismo tiempo, lo Real es lo escrito en tanto se opone al significante.

Esta relación imaginaria de polos de oposición nos brinda la idea que son complementarios, “cada uno es lo que le falta al otro”. Sin embargo, en la relación simbólica, se abre un nivel diferencial. No es complementar al otro, sino tomar el lugar de la falta en el otro.

Ej: La mujer no es complementaria a un hombre, sino que ella encarna la falta de él.

En pocas palabras, esta sección nos brinda dos conclusiones. La primera es que lo Real es la imposibilidad de inscripción, aquello que se resiste a cualquier proceso de formalización. Y segundo, que lo Real lacaniano, es un objeto inasible. Que nunca podremos alcanzar (la paradoja de la tortuga y Aquiles). Inaccesible, es como la Cosa-en-sí kantiana, vacía.

Es aquí donde Zizek va ya configurando la siguiente sección con esta frase, entender el sujeto como una respuesta de lo Real.

“Podemos inscribir, circundar el lugar vació del sujeto a través del fracaso de la simbolización de éste, porque el sujeto no es sino el punto fallido del proceso de su representación simbólica”


Otro Chiste Hegeliano

La sección anterior ya iba configurando esta relación entre el Sujeto y lo Real. Como hemos estado viendo hasta este punto, el sujeto se va a ir entendiendo como un vacío, un fracaso de representación. En donde la subjetivación vendría a cubrir la falta inherente estructural del sujeto. Entonces, el sujeto es por un lado, un sujeto de significante y por otro, un sujeto escindido, dividido por la red significante externa.

“Para plantearlo de manera paradójica: el sujeto del significante es un efecto retroactivo del fracaso de su propia representación, por ello el fracaso de la representación es la única manera de representarlo adecuadamente”.


Es importante también tomar nota del desarrollo del concepto de la “negación de la negación”. Donde Zizek lo resume de esta manera:

“(ésta) no abole para nada el antagonismo, consiste únicamente en la vivencia del hecho de que este límite inmanente que me impide lograr mi identidad plena conmigo mismo, simultáneamente me permite lograr un mínimo de congruencia positiva por muy mutilada que sea”.


En pocas palabras, mi identidad se va construyendo a partir de mi negación, como en el caso del judío como punto de partida del antisemita. Entendiéndose así que la negatividad tiene una funcionalidad positiva, y en cierta manera, esta negatividad es previa a lo que niega.

¿Adónde nos lleva todo esto? Que estas direcciones aparentemente contradictorias, son en realidad las coordenadas de lo Real. En el ejemplo de Adorno y su definición de Sociedad, la esencia de esta está en la discordancia, en esta “Cosa-en-sí” escindida, “marcada por una falta radical”, y estructurada por un centro contradictorio. La sociedad no puede inscribirse como un todo cerrado, pues ésta no existe, ya que está desde el saque marcada por una imposibilidad.


El Sujeto como una “Respuesta de lo Real”

Finalmente, esta sección nos resume lo que ya hemos estado vislumbrando a lo largo del artículo. ¿Cómo entender al sujeto antes de la subjetivación? Recordemos primero que el sujeto es un vacío. La posición lacaniana entonces, lo entiende como una Respuesta de lo Real a la pregunta que plantea el gran Otro, ergo, el orden simbólico.

Esta pregunta que produce en el destinatario una vergüenza y culpa pues apunta a lo más íntimo, a lo que hay en mí más que yo, que paradójicamente me es interior y la vez exterior. Lo que Lacan llama éxtimo. Este objeto en el sujeto es la división constituyente del sujeto, la Cosa que atrae y repele que Lacan sintetiza de esta manera: $ <> a . Esta culpa, escinde al sujeto, lo divide, lo histeriza con referencia al objeto en él, en la dimensión que Zizek denomina la “pulsión de muerte”. El hombre, entonces, “está descarrilado fuera de los rieles por una fascinación con una Cosa letal”.

Thursday, 24 April 2008

Víctor Vich: DINA Y CHACALÓN DEL PERÚ, EL SECUESTRO DE LA EXPERIENCIA

Un nuevo fantasma recorre las pantallas de la TV peruana: Dina y Chacalón, ambos convertidos, hoy en día, en "símbolos nacionales", íconos de la nación popular actual.

Interés del presente ensayo: estudiar las relaciones entre cultura y mercado para entender tanto las maneras en que el actual modelo económico afecta al capital simbólico (proponiendo nuevos cánones culturales) y, por otro, la función que cumplen algunas narrativas simbólicas para legitimar dicho modelo y reforzar la ideología subyacente en él.

El mercado abre hoy una lógica diferente respecto de las maneras en que la cultura es administrada, habiendo en él algo que "descentra" pero, ello, sin ningún interés democratizador sino a modo de mercantilización de lo simbólico utilizando la cultura como "recurso". Lo que está en juego es un fin es económico y también político: canalizar una demanda y legitimar un específica ideología.

Como sabemos, en la historia de América Latina, el Estado quiso ser un promotor o, al menos, un "garante" de cultura y, a partir del siglo XIX, fueron los Estados nacionales los encargados de imponer el canon cultural. Posteriormente, al entrar en crisis, fueron los sectores de la sociedad civil los que se contituyeron como lugares alternativos para construir un nuevo canon cultural. El surgimiento del indigenismo en los países andinos es el mejor ejemplo de ello.

Lo que el día de hoy está ocurriendo en la configuración del canon cultural es muy interesante: el mercado ha comenzado a regular la cultura y a instalar, en el centro mismo de la nación, a sujetos o a prácticas culturales que no han sido suficientemente reconocidas por otros medios. El mercado impone un nuevo poder regulador y abre un espacio inédito para reconfigurar nuevos espacios simbólicos y quizá fuerzas alternativas.

Es importante relocalizar el consumo como una estrategia cultural que puede ir de la mano con una reconceptualización del valor y de la ciudadanía en la sociedad globalizada, a la vez que reflexionar sobre la función que cumplen algunas narrativas simbólicas en la vida social. Como todo objeto cultural, estas series televisivas están construidas sobre la base de un conjunto de discursos que las han posibilitado simbólicamente y que las promueven al interior de una amalgama de significados bastante contradictorios entre sí.

El folclor actual y su ingreso a la televisión masiva

En el Perú contemporáneo, las industrias del folclor han adquirido características muy particulares en la última década debido a la importante cantidad de capital económico que ahí se moviliza. Y es allí donde se produce una nueva narrativa que exalta el triunfo de los provincianos en el capitalismo tardío (al independizarse de cualquier tipo de "agente externo" y empezar a organizar sus multitudinarios conciertos ellos mismos). Así, la necesidad de dar forma a sentimientos colectivos mediante relatos autobiográficos o, mejor dicho, la mediatización televisiva de la experiencia humana se presenta como urgente dados los constantes problemas que comienza a afrontar la hegemonía neoliberal: movilizaciones, huelgas generales, desempleo, etc.

"La lucha por un sueño"

Se ha señalado que en el mundo contemporáneo la ideología neoliberal está ávida de ubicar procesos individuales de éxito personal donde se resalte al esfuerzo y al trabajo como la única garantía de la felicidad, siendo la vida de Dina Páucar bastante explícita en ello, promoviendo todo un modelo de identificación que tiene al discurso del éxito como un mandato que reduce todo el ascenso social a la fuerza de la voluntad y perseverancia del individuo. Se trata de un relato epopéyico donde el héroe se impone a las circunstancias y donde el objetivo consiste en ir enfatizando valores humanos que siempre están codificados políticamente. Más allá de cualquier problema o condicionante, Dina Páucar es representada como un sujeto que nunca se rinde y que intenta sobrevivir en el medio de una sociedad hostil, es cierto, pero finalmente "justa" frente a los que se esfuerzan "de verdad".

A su vez, es de notar que las variables de raza y género han pasado a ocupar el primer plano en la descripción de la cultura. Lejos han quedado las descripciones estructurales y los desafíos económicos y clasistas. Víctima del racismo y de constantes desencuentros amorosos, la narrativa sobre la vida de Dina Páucar está básicamente enfocada en estos dos aspectos (es mujer y también indígena)y se esfuerza por promover una nuevo clima cultural en lo que a ellos respecta. El mensaje es entonces muy claro: la sociedad ya no existe; en realidad, ha dejado de existir hace tiempo: sólo sobrevive el individuo, la fantasía –inocente y perversa– de imaginar un sujeto al que sólo le bastan sus deseos.

"El ángel del pueblo"

La serie de Chacalón combina dos historias narradas en dos tiempos distintos: por un lado, el relato de la biografía del cantante y, por otro, su conversión en santo popular once años después de su muerte. Al igual que la serie sobre Dina Páucar, "El ángel del pueblo" quiere proponer al personaje como un modelo de conducta que, gracias a su propio esfuerzo, logró convertirse en una estrella popular. La vida de Chacalón resume bien la historia de los migrantes a la capital.

Pero hay un personaje central que llama la atención y a partir del cual no es difícil deconstruir las oposiciones sobre la cual la historia ha sido estructurada. Se trata del chamán Yauri y, con él, los espectadores somos constantemente confrontados a la idea que sostiene la premeditación de la vida de las personas: la existencia, algo de un destino que ya tiene la vida escrita.

Se trata, en todo caso, de un discurso que, hasta cierto punto, hecha a perder todo el objetivo de la narración pues si, por un lado, se trataba de construir una fervorosa arenga al voluntarismo, por otro, está narración termina por afirmar que el éxito está escrito en algunas personas. Sin embargo, esta aparente desestructuración del texto, vale decir, esta paradoja, sirve para poder encontrar su clave ideológica: en realidad, el éxito está escrito para todos, pero sucede que algunos se dejan llevar por el mal camino y pierden la oportunidad que se les dio. No se trata, por tanto, de asumir pasivamente la vida sino de ir "actualizando" el destino, a partir de la propia voluntad y el esfuerzo individual. Se ha tratado, otra vez, de producir modelos de conducta que dejen de lado el análisis de las problemáticas estructurales de la pobreza para reducirlo todo a la simple resistencia individual.

Conclusiones

Sabemos que en la actualidad el papel de lo simbólico es crucial en los procesos de acumulación que hacen funcionar al capitalismo contemporáneo y, en el Perú este proceso ha comenzado a adquirir matices especiales por las nuevas formas en que los migrantes gestionan su propia música y administran sus propios eventos. La televisión no ha estado al margen de ello y, ante la pérdida de espacios públicos, la televisión manipula el concepto de lo público y lo redefine a su manera.

Por tanto, bien puede decirse que estas series televisivas proporcionan un sentido de pertenencia colectiva ("los migrantes ante la modernidad") y se constituyen como prácticas culturales destinadas a proponer nuevas formas de vivir en un contexto neoliberal. De hecho, la televisión ha comenzado a reconocer a estos personajes, a esta cultura, sólo como respuesta a una demanda que antes tenía su propio circuito pero que ahora ha conseguido un nuevo posicionamiento simbólico en el escenario nacional. Se valora al individuo por encima de la colectividad ("hombre de éxito")y se invisibilizan las causas estructurales de la pobreza. La televisión reproduce, en el capitalismo tardío, el mismo gesto de los viejos indigenistas pero, en este caso, ya no en formato mariateguista sino neoliberal. Los migrantes son propuestos como el sujeto modelo por excelencia y todas sus acciones son naturalizadas para encarnar una lógica individualista destinada a ocupar el centro mismo del nuevo canon cultural. En ese sentido, estas series deben ser leídas como dispositivos de control social.

Asistimos a un perverso "secuestro de la experiencia", a una apropiación de la vida de los más pobres del país a efectos de legitimar un sistema económico cuyos presupuestos se han insertado en el sentido común de todas las clases sociales y que convierten algunos relatos aislados en dogmáticos proyectos culturales que niegan la densidad de la historia.

En ese sentido, no es arriesgado afirmar que estas series televisivas se encuentran atrapadas en una quizá fértil contradicción pues si, por un lado, pretenden modernizar la sociedad dando acceso a la representación a sujetos antes excluidos de los medios y del canon cultural, por otro, dichas imágenes vienen ensambladas en una ideología neoliberal producida por los centros hegemónicos la cual es pasivamente reproducida.

Para Jameson todo producto cultural se encuentra atravesado por dos directrices: una negativa, destinada a desenmascarar las estrategias ideológicas mediante las cuales lo simbólico y lo político se vuelven cómplices de un sistema excluyente, y otra –hermenéutica positiva– cuyo objetivo aspira sacar a la luz el inconsciente político de los textos, vale decir, las pulsiones utópicas que imaginan la posibilidad de un orden diferente.

La noción de "inconsciente político"(Jameson)es central en este tipo de análisis pues textos como estos han reprimido representar la lucha de clases aunque, sabemos bien que ella se encuentra latente. De hecho, en el medio de la ideología descrita, estas series nos muestran también el agónico intento de sobrevivir en sociedades profundamente asimétricas. He ahí otra labor de la crítica: añadir más visibilidad a las demandas sociales para incrementar un deseo político que también puede ser canalizado por otros medios.

Monday, 21 April 2008

Jonathan Culler: "Identidad, Identificación y Sujeto”

El sujeto, ¿es algo dado o construido?, ¿debe concebirse como un individuo o en tanto que se encuentra dentro de un grupo social? Culer señala que existen cuatro formas de responder a estas cuestiones: 1. el yo es algo dado y a su vez algo individual, dado antes de cualquier acción del sujeto; 2. el yo es algo dado, pero también se encuentra sujeto a determinaciones sociales; 3. el yo es una construcción social pero su experiencia individual es importante para su formación; 4. el yo es construido dentro de un contexto social, en el cual ocupará una posición o rol. Así bien, la tradición crítica de los estudios literarios modernos ha enfatizado en que el sujeto es una esencia, algo preexistente a sus acciones, y por ende, no sujeto a juicios: el decir “hice lo que hice porque soy quien soy” reafirma la justificación de una acción, limpiándola de objeciones. Pero la “teoría” ha refutado este tipo de argumentación, sosteniendo que en el sujeto no hay una esencia que realice el papel de “centro”, sino que coexisten en él múltiples fuerzas relacionadas en un mismo espacio, el sujeto; el psicoanálisis (en el sujeto se manifiestan fuerzas psíquicas, sexuales y lingüísticas), la teoría marxista (fuerzas que desembocan en una determinada posición de clase), el feminismo (fuerza de los roles de género) y la Queer theory (fuerzas de estereotipos sexuales) defienden esta afirmación. Así, la pregunta por la libertad del sujeto se traslada hacia su propio significado ambivalente: 1. sujeto entendido como una subjetividad libre de acción; o 2. sujeto entendido como sujeto a la autoridad.

La Literatura se a centrado generalmente en las aventuras de los personajes en un sentido personal; en este sentido los han definido como un complejo individual pero enfatizando implícitamente algo externo que los forma (identidad social). Así, la Literatura se sitúa en la problemática líneas arriba planteada: los personajes ¿producen su destino (como seres dados y autónomos) o lo sufren (encarcelados en lo social)? La Literatura ha mostrado respuestas variadas a esta pregunta, pero que giran en ambas perspectivas: así lo social en algunos casos marca el destino del personaje y este termina siendo totalmente absorbido por algo externo a él; en otras los personales van mutando durante su enfrentamiento con el mundo (lo social) y van adquiriendo ciertas características propias producto de esta relación antagónica. Esta última ha suscitado en interés por los teóricos de la identidad social, pues en estas la Literatura origina una aporía planteada en los siguientes términos: las novelas de esta perspectiva refuerzan la idea de que hay un yo natural en cada sujeto que en el transcurso de la narración irá surgiendo, pero a su vez este sujeto escondido es causa de sus propias acciones, aquellas que harán surgir ese mismo yo en el contacto con el mundo; entonces el yo es causa y producto al mismo tiempo. Esto hace que surjan tensiones entre la Literatura y las críticas teóricas: así la Literatura enfoca un estudio muy detallado sobre el individuo y sus conflictos con lo social, pero no deja indicio alguno de que sus personajes sean representativos de una especificidad grupal; en cambio el tratamiento teórico de las identidades confía en una fuerza generalizadora implícita, por lo que enfatiza que en las novelas, al enfatizar en que los personajes son sujetos que reaccionan conflictivamente a su entorno social, construyen una identidad individual que oculta la influencia de lo social. Ahora, la Literatura a influenciado muy fuertemente en sus lectores quienes, al experimentar el mundo interno del personaje de una novela, asumen una identidad que busca recrear aquella experiencia, motivo por el cual la Literatura ha sido acusada de corromper, a través de sus personajes, mediante mecanismos de identificación.
Ahora, se llega a una segunda polémica: los discursos ¿representan identidades que existen previamente o las producen? Así, según Foucault, los discursos inventan identidades (el homosexual es una identidad inventada por los discursos decimonónicos); a su vez Nancy Armstrong enfatiza que los discursos son representativos de una identidad previa que se hará extensiva a espacios más amplios de lo social (la idea de “hombre moderno” surge de la figura femenina plasmada en las novelas, donde se señala que lo personal es la “esencia” del yo sin importar las jerarquías sociales, y esta idea trascenderá a lo femenino y abarcará también a lo masculino).

La formación de la identidad ha sido explicada según la teoría reciente como consecuencia de un proceso inicial de identificación, lo cual también se encuentra de manera implícita en la Literatura. Esto tiene su origen en la afirmación de Freud de que el sujeto es un reflejo del otro, y esto funciona como un mecanismo de identificación, lo que trae consigo luego de que también se traslade esta identificación al plano de los deseos: así, en la identificación sexual, el niño se identifica con el padre, y luego con su objeto de deseo: la madre. Así se desarrolla el complejo de Edipo, donde la identificación del niño con el padre trae consigo una pugna por el mismo objeto de deseo. Jacques Lacan, explicando el desarrollo de estos mecanismos de identificación, afirma que este se activa cuando el niño se reconoce y se identifica como una unidad frente al espejo, llamando a este período el “estadio del espejo”, así el yo se forma de este reflejo que el espejo nos proyecta, así también por la proyección de nosotros en la madre (el deseo del niño en el deseo de la madre) y por la que nos da las relaciones sociales con los otros. Esto genera que se forme un sujeto estructurado en identificaciones parciales, no completas, por lo cual se afirma que la identidad se vuelve un proyecto fracasado pues nunca interiorizamos totalmente las normas sociales, lo cual genera conflictos al no llegar al final esperado: no llegamos a ser quien se supone que somos. Pero a su vez, se ha derivado de esto que se piense a la identidad como el origen de todo deseo, como su causa, pues al iniciarse la identificación con el otro, se procede también en este proceso a imitar, de este otro, sus objetos de deseo.

Esta identificación a su vez también desempeña una labor importante en la conformación de la identidad de grupo. Así, sobre esto la teoría ha debatido entre dos puntos de vista: una identificación que parta de algo dado, algo esencial; o una identificación que se encuentra parametrada por identidades opresoras, preexistentes al sujeto en si. Aquí se plantea una pregunta importante: ¿Cuál es la relación entre la necesidad psicológica y política de identidad y la crítica que se hace a esta (a su carácter “esencialista”) por parte de los teóricos de la identidad? Ahora, también entra dentro de este problema el debate entre la naturaleza de la relación entre la idea de una identidad construida (que defienden los teóricos de la identidad) y lo planteado a través del psicoanálisis sobre el proyecto fallido de la construcción del sujeto: si esta relación es de acoplamiento o de conflicto. En tal sentido, es importante señalar que los grupos marginados encuentran dos salidas: 1. tal como los investigadores teóricos señalan, asumir la idea de que una “esencia” de grupo es ficticia; o 2. seguir dentro de la ficción y aprovecharse de eso, así Foucault señala que a través del discurso clínico con el que se identificó al homosexual, este reivindicó su legitimidad apropiándose de las categorías impuestas desde dicho discurso. En general, existe un mecanismo recurrente dentro de la formación de la identidad; así, diversos estudios teóricos tales como el marxismo, el psicoanálisis, los estudios culturales, el feminismo y los estudios poscoloniales han concluido –de diversas maneras y de acuerdo a su materia específica de estudio- que la identidad se forma por el conflicto, tanto por diferencias grupales internas y externas. Entonces, en ella subyace una lógica de diferenciación y negación de un elemento haciéndolo opuesto a otro, evidenciando que los sujetos son producidos dentro de una idea –completamente injustificada- de unidad e identidad, que puede cumplir la función de hacer mas fácil la implantación de autoridad y de crear espacios vacíos entre la identidad que determina el poder y los valores de vida del propio sujeto.

Ahora, esta problemática toca en cuestión otro problema fundamental, el cual trata sobre la agencia del sujeto, su actuación responsable: ¿Qué tanto delimita las estructuras el campo de acción de los sujetos? Ante esto se han esbozado dos respuestas: 1. el tomar a las identidades como producidas abren alternativas de agencia de los sujetos, lo cual niega aquellas afirmaciones que hacen hincapié en el estatismo de las estructuras; 2. el sujeto, según la opinión tradicional, es limitado en su responsabilidad: esto queda evidenciado cuando se habla del sujeto como “sujeto conciente”, lo cual limita su responsabilidad a aquellos actos cuyos efectos hayan sido calculados (de manera consciente obviamente). Pero si nos situamos en la perspectiva psicoanalítica, teniendo al sujeto tanto como consciente e inconsciente, esto queda invalidado pues su rango de responsabilidad queda expandido. Entonces, situarnos tanto en la afirmación de que nuestras identidades son construidas o en la que el inconsciente también forma parte del sujeto amplía la responsabilidad sobre nuestras acciones. Así, ante la cuestión de si el sujeto es o agente o determinado por las estructuras, el filósofo Anthony Appiah manifiesta que ambas cuestiones son dos niveles de la teoría, y que no son posibles de separar, y mucho menos oponer. Ambas respuestas por tanto no son excluyentes, sino que hacen injerencia en dos posiciones de estudio: 1. cuando hablamos de agencia responsable nos referimos a la necesidad humana de vivir entre sujetos, cada uno con creencias e intenciones determinadas; 2. cuando hablamos de determinación del sujeto hacemos referencia a nuestro deseo de entender los procesos sociales e históricos donde el papel del sujeto es el de encontrarse determinado. Sin embargo, enfatiza Appiah, ambas explicaciones no tienen que estar en conflicto es más, ambas deben ser parte de un proyecto que analice los procesos de producción de las identidades y que papel juegan los discursos de poder. Es por esta razón que la teoría no debería constituirse como un corpus que de soluciones armoniosas, sino que en él mismo se mezclan factores que intervienen por igual en un determinado problema. En tanto motor que ponga en marcha pensamientos futuros, se debe comprender a la teoría como expectativas que nos muestren derroteros de investigación.

Monday, 17 March 2008

Stuart Hall: "The Meaning of new times"

La idea central del texto es encontrar un sentido a la expresión Nuevos Tiempos. Y esto empieza por una discusión reflexiva de cómo la sociedad va cambiando y transformando a los ciudadanos.

En la ambigüedad de la definición de los Nuevos Tiempos, se parte de una raigambre política, con el encumbramiento de una nueva derecha en Gran Bretaña y cómo la izquierda se tuvo que asimilar a este proceso histórico. Desde otra perspectiva, este término también tiene sus bases en los cambios no sólo políticos pero económicos y culturales en las sociedades capitalistas occidentales que crearían el escenario para estos nuevos tiempos. Un ejemplo es cómo el gobierno de Thatcher moldeó estas características para su propio proyecto político.

Por otro lado, al referirnos a estos términos como post-industrial, post-moderno, entre otros, inferimos dejar una etapa atrás. Alan Touraine y André Gorz por ejemplo, advierten que el cambio hacia estos nuevos regímenes de producción reemplazarían a viejas formas de clase en lucha por estos nuevos movimientos sociales. A este nuevo, entra a colación la expresión Post-Fordismo, haciendo referencia a Henry Ford, sugiriendo una nueva era en la producción en avanzadas sociedades industriales especialmente en occidente. Las principales características de este fenómeno serían:

a) un cambio en las tecnologías de información
b) formas de trabajo especializado
c) tercerización de servicios
d) industrias de alta tecnología
e) decline de la clase obrera
f) presencia de multinacionales
g) globalización de mercados


Así, aunque el Post-Fordismo tiene una clara relevancia en el aspecto económico, no deja de impactar en el plano social y cultural, implicando una debilidad de solidaridades colectivas o una fragmentación social, en la aparición de nuevas identidades y fundamentalmente en elecciones individuales a través del consumo.

Un punto a tomar en cuenta, es el difuso límite entre lo subjetivo y lo objetivo, donde el individuo se vuelve más importante que el sujeto colectivo. Del mismo modo, la idea del sujeto como un todo ha cambiado hacia uno fragmentado, hacia uno de innumerables e incompletas identidades.

Otro aspecto, es el lenguaje. Post-modernismo hace hincapié en las características de estos Nuevos Tiempos. En lo estético y en la omnipresencia de la imagen. En la forma más que en el contenido. En la nostalgia y evocación al pasado.

Por otro lado, no se debe perder de vista que post-modernismo hace referencia a la lógica del capital. Tanto es así, que la dinámica del capital es el motor de los cambios culturales en la sociedad e incluso de las relaciones sociales de ésta. El desequilibrado desarrollo del capital a través del orbe, redefine el mundo y sus barreras. Un claro ejemplo es lo que hasta hace un tiempo se conocía como el Tercer Mundo, con países que ahora son parte de esta economía de mercado.

No obstante, estos Nuevos Tiempos y la modernidad presentan claras paradojas. Como la abundancia material y de producción que contrasta con la cabalgante pobreza o en un aspecto social, con la gran diversidad que se encuentra con fragmentaciones sociales y aislamiento, o la constante innovación tecnológica pero que es guiada por un consumo de falsas necesidades.

Respecto a la dimensión cultural, estamos hablando de un cambio en la concepción del término cultura. Es decir, hacia una naturaleza netamente material, donde la estética e imagen han invadido al sujeto sin distinción de géneros o credos, haciéndolo victima de la vorágine del marketing y el consumo. A este punto se abren interrogantes. Se puede hablar de una democratización de la cultura?

De la misma manera, se habla de una expansión de la sociedad civil, relacionada a cómo hombres y mujeres operan en estos niveles, vida laboral, sexual, social y familiar. Este cambio de actitud hacia la sociedad civil influye en lo que se puede llamar “nueva ciudadanía” donde los derechos y responsabilidades del sujeto implicando un socialismo dedicado a la diversidad y diferencia. No obstante, esta multiplicación de puntos de poder y conflicto implicarían también marginalización.

Respecto a estos puntos de conflicto, se habla sobre la reproducción social. Aquí se habla de la relación entre lo simbólico y lo material, incluso el consumo cayendo en esta categoría. Y de acuerdo a Baudrillard, “en el mundo moderno, los objetos también son signos, mientras que nos relacionamos con el mundo de la cosas tanto instrumental como simbólicamente.” El quid del asunto no es tanto el consumo, sino que más personas aún de escasos ingresos entren al juego de adquirir cosas para significar lo que son.

Por otro lado, se pone en relevancia la cuestión de género e identidad. Todas las prácticas sociales, son en el fondo una manera de dominación social, inscritas y de cierto modo aseguradas por la diferencia de género e identidad. Hacia este tipo de racismo cultural, el objetivo de los Nuevos Tiempos es reforzar el concepto de diversidad cultural e identificación étnica, la que daría al sujeto una manera de sentido de pertenencia en el mundo. En otras palabras, darle unas coordenadas de existencia por lo que se infiere que se apunta a un sentido global y local al mismo tiempo y que no se puede hablar de Nuevos Tiempos sin nuevos sujetos. Es decir, transformar el mundo sin transformarnos a nosotros mismos.